Atenas, barrio de Exarchia

Atenas dicen que es una ciudad horrenda, pero para mi es hermosísima se mire por donde se mire. Me enamoré completamente de ella y de su gente.

No es solo por la estampa del esquilmado Partenón o que pegas una patada a una piedra y asoma un templo, sino incluso por sus centenares de miles de aires acondicionados zumbando en verano a ritmo de syrtaki, observando desde algúno de sus muchos montes como las blancas barriadas se extienden sin fin. Es una ciudad y un pueblo que te hace sentir como en casa, porque como mediterráneos somos prácticamente idénticos en carácter, alegría y sobre todo en ese orgullo mediterráneo de la cultura del buen vivir con poquita cosa. Añado que también son igual de corruptos que nosotros, pícaros y embaucadores; pero en esas cosas caen los guiris y teutones, no nosotros… al menos algunos de nosotros.

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Dentro de la ciudad, que prefiero llamar cuna de la razón en vez de la democracia, está lo que debería llamarse ahora cuna de la anarquia: Exarchia (Griego: Εξάρχεια). Es un barrio que si lo pisas no eres capaz de olvidar en tu vida por las tremendas lecciones que te da. Está prácticamente en el centro, fuera de la zona “turística” que cualquier punto de información te dice que es todo lo que tiene la ciudad. Osease Plaka y Monastiraki, prácticamente, los dos barrios más restaurados y con puntos de interés, o lo que sería el “casco antiguo” para nosotros. Exarchia está pegadito al campus universitario y su historia realmente comienza cuando se convirtío en foco de sublevación contra la dictadura de los coroneles, debido por lógica a la concentración de jóvenes e intelectuales en la zona, donde después fueron brutalmente reprimidos. Desde entonces se mantiene tradición de lucha, enfocada ahora claramente al anarquismo puro y duro, sin concesiones.

En Exarchia la policía no entra a patrullar, porque sería una provocación estúpida. Los autobuses de antidisturbios la rodean día y noche vigilando que no salga ningún grupo de encapuchados con oscuras intenciones. Si a la policía se le ocurre entrar, los propios vecinos del barrio comiezan a gritar ASTINOMIA! y ellos mismos comienzan la batalla campal con el lanzamiento de piedras desde sus balcones contra los coches o furgones; pero no queda ahí porque en pocos minutos aparecen cien o doscientos anarquistas encapuchados con cócteles y tiragomas para echar a lo que sea. No es simple intención de tirar un cóctel y huir, no, es echar a la policia invasora de lo que consideran su comuna, algo por lo que jugársela. Hace poco desalojaron un edificio emblemático y fue una auténtica batalla campal que acabó con decenas de policías heridos y 94 detenidos, pero reokuparon el local.

En Exarchia el gobierno ha decidido dejar de invertir en mobiliario público, por lo que los propios anarquistas de los más de 50 edificios ocupados que hay, son los que construyen columpios para los niños, bancos para sentarse, acondicionan el parque okupado (si, ocuparon un parque), centros sociales, talleres, cursos diversos para todas las edades, conciertos para recaudar dinero para costes judiciales de los compañeros detenidos y protegen al barrio de todo tipo de trampas que el propio gobierno echa en Exarchia. Puede sonar muy mal, pero hace tiempo la policía cuando cogía a un traficante de poca monta lo echaba en Exarchia a cambio de perdonarle, incluso drogadictos que ahora se acumulan en la calle paralela al Campus. La solución fue drástica pero efectiva. Se plantó un chavalín anarquista fingiendo ser un cliente y si le vendía, aparecian 2 o 3 más para lincharle y dejarle medio muerto. Los traficantes dejaron de vender en Exarchia y lo más que puedes ver por ahí son porros.

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Obviamente en el barrio el apoyo vecinal es total aunque no sean todos anarquistas ni por asomo. Se trata de un barrio lleno de librerias, cafeterias, antros de ambiente “bohemio” y similares; que simpatizan totalmente con los anarquistas. Dicen: “yo no soy ateniense, yo soy de Exarchia; y estos chicos son los que ayudan al barrio porque la policía jamás hizo nada por nosotros”, en clara alusión a su compromiso con el barrio. Es un ejemplo de poder COMUNAL que deberíamos estudiar para desarrollar en otras ciudades. Yo, como marxista que soy, apoyaría sin tapujos algo así y encontraría sentido a jugármela por algo físico y palpable.

Como contrapartida a Exarchia está el barrio de Psiri, pegado a él cruzando una gran via que no recuerdo ahora el nombre. Paseando por él puedes encontrar centenares de pakistaníes durmiendo en la basura, haciendo cola para comer un gyros a 2€ en vez de a 3€, robándose entre ellos por necesidad o robándote a ti por lo mismo. La otra cara de Atenas, la que no quieren que vea el turismo recomendando no pasar por ahi ya que “puede ser peligroso”; y lo es, porque puede hacerte odiar este puto sistema en donde o tomas lo que es tuyo como en Exarchia o te ejecutan en vida como en Psiri.

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