¡Lee, pero lee de verdad!

Nuestras sociedades son mendigas de conocimiento y esclavas de la información.

En cualquier lado todo el mundo te afirma desde que eres un criajo lo “bueno que es leer”, pero sin predicar con el ejemplo. Congéneres, profesores, autoridades, amigos, mismamente escritores de Best Seller insulsos y multitud de arquetipos de personas; todos recomiendan leer sin leer, porque “les dijeron” que es sano, sin saber bien porqué. La lectura ni se impone, ni se recomienda razonadamente, simplemente se aconseja cual aspirina; cuando debería ser lo único en lo que aplicar un mínimo de disciplina a los infantes.

La ausencia de lectura mata la voluntad del hombre, pues le hace carecer de lo que le convirtío en hombre: la inteligencia. Esta no nace simplemente con cada individuo, sino que se desarrolla según sus experiencias y según el conocimiento que va adquiriendo gracias a la lectura, que le permite interpretar la realidad o realizar actividades que “ha aprendido”.

El capitalismo, hablando de él como ente abstracto, sabe perfectamente todo esto, y lo utiliza. Convierte la lectura en una mercancía más, en la que crear hábito solo sirva para tragarse su propaganda en los medios de comunicación o campañas electorales, venderles éxitos de ventas en novela histórica, novela de ficción eclesiástica o conspiraciones entre agentes secretos; y multitud de otros usos muy útiles para la ideología dominante, que si suele leer. Nada que haga pensar o aprender a la clase explotada, solo entretener, nada de ensayo o clásicos. “Manténlos idiotas, ignorantes, que no sean capaces de darse cuenta que su vida se basa en la esclavitud, pues si lo descubren es cuando estaremos realmente jodidos”.

La riqueza social de una sociedad, valga la redundancia, se mide por la cantidad y calidad de la lectura que haga esta misma. No simplemente a modo de entretenimiento jocoso, sino lectura con el fin de amar el saber. La utópica sociedad de sabios que jamás alcanzará la humanidad, debe ser el ideal de todo filósofo que se presente como tal, buscando cambiar la realidad de su especie y no simplemente interpretarla.

Lee, de nuevo lee, pero lee de verdad.

lee

4 thoughts on “¡Lee, pero lee de verdad!”

  1. dani says:

    ¡Cuánta razón!

  2. Lantanique says:

    Este tema da para largas tertulias donde tocar muchos puntos.

    Me detengo sólo en una frase que dices casi al final “la riqueza social de una sociedad se mide por la cantidad de lectura que haga esta misma…”

    Yo más bien diría que, se mide por la calidad de la lectura que se haga y la capacidad de asimilación de esas lecturas.
    Una sociedad actual que engulle novela histórica como si fueran culebrones no me merece el mismo respeto que la engullía novela realista en el XIX (por poner un ejemplo).

    En cuanto al placer de leer, eso se inculca desde pequeños y no es proporcional a la cantidad de lecturas que se hagan, sino al tipo de lectura que uno escoge y a la capacidad que uno tiene de sacar conclusiones de lo que lee.

    Pienso que quien sabe leer de verdad, disfruta con lo que lee, aprende de lo que lee, y conforma su personalidad a través de lo que lee.

    Perdona, me estoy enrrollando pero es que este tema es muy amplio.

    Saludos

  3. rocio says:

    Me parece muy buen el mensaje, lo q resto importancia es meter la idiologia capitalista. Si lo importante es leer, dejemos por un lado, la subjetividad.

  4. Obra de Marcel Proust says:

    Saludos Miguel,
    Mi aporte a tu discurrir es la enfermedad de la sociedad en la forma de las prisas, de la falta de tiempo, sea esta fictícia, percibida, cierta, forzada, fruto de la ofensiva neocon o lo que sea…
    La lectura sería solamente uno más de los síntomas que señalan a una progresiva alienación de la “gente”, ese concepto tan vago y a mano…
    Yo mismo me declaro exlector y amigo de las tapas duras en casa y las ediciones de bolsillo para la calle.
    ¿Exlector?
    Sí, porque me he pasado al audiolibro. Ein!?
    Sí, yo mismo giro y giro en el remolino y aprovecho por ejemplo el tiempo de Metro para escuchar libros narrados tanto en español como en inglés. Al principio me reí cuando una amiga me propuso la prueba, pero mira, ahora me ha dado por ir “metiendo oreja” a Proust. Cuando me haya pulido la colección del “Tiempo perdido” (he dejado link por si interesa) buscaré algo ligerito para ver si puedo con algo de Marx, a buenas horas 😀
    Salud y alegría!

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