Los que tienen y los que son

Siempre digo —de manera simplificada y abstracta— que entre los currantes que componen nuestras sociedades llamadas occidentales hay dos tipos de individuos: los que tienen y los que son.

El que tiene habla de su coche, de su equipo de fútbol, de la carrera que se está sacando o se sacó, de lo que posee o se quiere comprar, de sus sueños de posesión futura, del trabajo, su salario y también de ideas que tiene pero que fueron pensadas por otros, que en él no son sino que son en otro, porque no las sintetiza al reproducirlas como si fuese un mero conducto para la información. De hecho le cansa hacerlo, ve raro al que lo hace y se limita a desechar lo nuevo por generarle nerviosismo e indefensión. Está cómodo en la alienación, siendo esas personas que cuando las escuchas hablar o te contestan a algo que les comentas, tienes la sensación de que ya has oído eso cientos de veces, de que estás enchufando la televisión o leyendo un periódico y escuchando algo que has oído previamente hasta la saciedad. Es gente que tiene, que existe pero que no es porque su esencia proviene de otros. Viven en la caverna, en el “estado de interpretado”, alienados o en la existencia inauténtica como dijo Heidegger.

tienen miguel g machoDespués están los que son o en vías de ser, que también hablan de todo lo anterior con normalidad pero que ya llevan dentro la llave del pensamiento divergente: el juicio crítico; y quizás la del conocimiento: la dialéctica. Son esa gente capaz de reflexionar y salir del “primer nivel” de razonamiento, llegando más allá de lo aceptado mayoritariamente. No le da importancia a una simple carrera, sino que escucha el saber y trata de hablar con conocimiento, en base a una reflexión previa que ha hecho sobre lo que ya fue pensado, generando así tesis y antítesis. Tiene ideas de otros, pues es natural que toda idea proviene de otra idea, pero es capaz de generar las suyas propias con una síntesis de todo lo que recibe, llegando a desarrollar ideas aunque quizás ya fueron pensadas con anterioridad por otros y carezcan de toda originalidad en ese océano tan confuso en el que se ha convertido el saber mismo de la humanidad.

Crean pensamiento, no se limitan a ser un mero conducto para la información de otros. Es gente que es o está queriendo ser, porque posee auténtica esencia y no simplemente existencia. Es alguien que salió de la caverna, aunque no posean necesariamente una gran cultura como se suele pensar, pero que lleva dentro el germen de la duda y entiende casi instintivamente la dialéctica que lo domina todo.

El asunto es que abunda lo primero, que es necesario para desnaturalizarnos y convertirnos en meros consumidores. Si no se es, se desea tener compulsivamente, pues es lo único que satisface tu yo más interno al sentirte tan vacío de contenido. Se trata precisamente de la mutilación de ese conglomerado tan abstracto que podríamos llamar “espíritu humano”, la destrucción de lo indispensable que nos hace seres humanos que es la duda y el razonar. Algo necesario en este sistema para que todo se desarrolle sin pasar nunca de ser consumidores, arrancándonos así desde la infancia todo atisbo que huela lo más mínimo a humanidad.

 

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