¿Por qué el futuro del capitalismo es totalmente utópico?

capitalismoutopico1

Muchas veces han pasado comentarios por el blog o el grupo preguntándome casi indignados por qué afirmo con tanta rotundidad que “el futuro del capitalismo es totalmente utópico”. Como no ha sido una sola vez y creo que la descripción del grupo se me queda corta para este juego lingüístico, voy a sacar este pequeño artículo con el que contestar de manera general todas esas preguntas.

El concepto de utopía como tal viene a ser la representación de un mundo idealizado que se presenta como alternativo a la realidad existente. Un mundo perfecto, idílico y sin fallos; en donde todos los componentes del mismo satisfacen sus necesidades y deseos completamente. Idealizar sociedades imaginarias en contraposición a lo vivido, a lo real, nace con La República de Platón, pero el término como tal lo asienta Tomas Moro en su obra “Utopía” y se mantiene con el mismo significado hasta el presente.

El presente del capitalismo —sistema que nos gobierna a casi todos los seres humanos de este planeta— está más que claro que es el capitalismo monopolista de Estado. En el presente nadie puede negar de ninguna manera la existencia de más hambrunas, guerras, desigualdades económicas y sociales, epidemias, cantidad de esclavos, muertes por hora y macabros etcéteras que ninguna otra época de la historia humana. Tampoco se niega ya la utilización de cierto control mental de la población, los tremendos esfuerzos llevados a cabo para alienar a las masas y las mil y una bondades de esta distopía en la que ya vivimos que un habitante de la tierra en 1500 ni se podía imaginar.

Vivimos una distopía que no reconocemos y que puede ser mucho peor, con la excepción en cuanto a poder adquisitivo de que es necesario un mercado de consumo de alta renta —la cada vez más reducida aristocracia obrera de EEUU, Europa, Australia, Japón, Israel y poco más— para obtener beneficios de los productos obtenidos mediante el saqueo económico en las zonas de producción a bajo coste, que viene a ser el 75% de la humanidad explotada a escalas entre Sudamérica, Asia y Oceanía; ya que África solo parece serles útil para extraer recursos y como vertedero. Habría matices por la actualidad geopolítica en donde la hegemonía occidental estaría rompiéndose por los BRIIC, pero a grandes rasgos sería así.

Pues bien, al hablar del futuro del capitalismo, a todos los teóricos afines a la ideología dominante se les ocurre siempre la genial idea de plantear un marco de mejora, de “prosperidad futura que está por llegar en este sistema que al parecer es el natural al ser humano”. La brutal y caótica creación de riqueza que trae consigo el sistema capitalista genera ganancias suficientes para todos aunque no las reparta, pero las sobras serían suficientes para elevar poco a poco el nivel de vida de toda la humanidad. Se trataría pues —para los teóricos mencionados— de un sistema que siempre estará ahí, ya que vivimos el “fin de la historia” y el estado más alto de evolución social y justicia social que el ser humano puede alcanzar.

Esto, objetivamente, es lo que se define como utopía, al plantearse un futuro idealizado en contraposición a la realidad existente.

Al tratarse esta utopía de simple discurso falaz para que una clase social mantenga sus privilegios actuales, se puede argumentar por campos sin complicarse demasiado para negarlo con rotundidad, mientras se afirma que el capitalismo es insostenible por infinidad de motivos y entre ellos los expuestos resumidamente a continuación.

Económicamente: por la insostenibilidad del modelo productivo, que por necesidad es de crecimiento infinito —con sus correspondientes crisis estructurales y necesarias guerras— en un planeta de recursos finitos. El despilfarro generado por la competencia entre unidades productivas en vez del aprovechamiento generado en la cooperación y planificación centralizada, algo que genera crisis de sobreproducción acumulativas a largo plazo que se suman a la tasa tendencial negativa de ganancia que termina por necesidad negando las leyes del propio libre mercado. Se suman las enormes contradicciones contra la esencia misma del capitalismo, la libre competencia y el ahorro, gracias a la acumulación de capital que deriva en monopolios y oligopolios que lo parasitan todo por la cada vez menor aparición de nuevos sectores que tiren de sus necesidades crecientes de consumo. No hay mercado para todos yla mano invisible soy yo, vendrían a decir.

Políticamente: por existir claras alternativas al mismo difamadas y machacadas por los pregoneros a sueldo de la ideología dominante, que básicamente son sus medios de comunicación de masas y afines. Alternativas centradas sobre todo en los modelos de necesaria economía planificada donde pararse un poco a pensar antes de destinar recursos y esfuerzos, nunca liberalizada porque solo conduce al caos productivo y el macabro mundo que todos presenciamos hoy día desde nuestro barrio a la televisión. La libertad de eso tan abstracto que llamamos mercado, significa como podemos ver en cada rincón del planeta renunciar a todo derecho y a la propia libertad del ser humano como tal.

Ecológicamente: por sobrepasar por veinte la tasa de regeneración natural de la fauna y flora, consumando en pocos siglos el fin mismo de las materias primas aprovechables. La inviabilidad del modelo energético basado en combustibles fósiles sin alternativas de sustitución a corto plazo, lo que nos está llevando a huir con desesperación hacia delante en búsqueda de un futuro de guerra total por recursos como el agua, coltán, petróleo, gas o níquel. A todo esto se suma el tremendo despilfarro de recursos por competir en vez de colaborar , que destruye lo que llamamos medio ambiente y que puede dejar de ser habitable para nuestra especie en un futuro no tan lejano.

Socialmente: por la existencia de una minoritaria clase social explotadora que disfruta del saqueo del planeta mientras obtiene beneficios de la fuerza de trabajo de las mayoritarias clases explotadas, que padecen las consecuencias de su fiesta recibiendo a lo sumo migajas de la plusvalía que llaman salario. Esta situación es insostenible a largo plazo, hablando secularmente, porque se puede engañar a algunos todo el tiempo pero no se puede engañar a todos más que algún tiempo. Como dijo Rosa Luxemburgo, solo queda escoger entre «Socialismo o barbarie»; o como dijo el Cho: «Solo hay dos posturas, o se está con los monopolios o contra ellos».

La frase que corona este blogel grupo del caralibro, trata de afirmar con rotundidad que el concepto de utopía que tienen los capitalistas del comunismo, anarquismo y otras ideologías socialistas, en realidad deberían aplicarlo a sus esquemas de futuro como teóricos capitalistas. Esta idea en teoría tan simple, pero que tiene mucho fondo, es algo que nadie está diciendo y por eso me parece vital defenderlo desde este prisma ideológico tan aplastante; ya que nada garantiza que el ser humano como conjunto pueda actuar racionalmente en un sistema irracional, donde un simple sentimiento como el ansia de lucro lo guía todo, sin ir de cabeza a su propia extinción.

Por tanto, lo utópico son las previsiones de futuro de un capitalismo de progreso que nos venden a todas horas y no un necesario mundo colectivizado y sostenible. Un mundo que si no llega en los próximos siglos supondrá la probable extinción de la raza humana, sucumbiendo a su propio desarrollo tecnológico como civilización; o, con suerte, su catastrófica merma a niveles de hace un milenio pero con rifles automáticos y generadores de gasolina para subsistir o dominarse entre si en una nueva y escalofriante edad oscura de la humanidad.

Eso es todo, por eso digo que “el futuro del capitalismo es totalmente utópico” y no distópico o real.

Salud.

Miguel G. Macho

capitalismo2

Deja un comentario