10 razones por las que España está tan mal

¿Por qué España está así? ¿Por qué tiene una caracterización de Estado única en toda Europa?

Aquí no hubo revolución liberal que triunfase, lo que llaman “la primavera de los pueblos” durante el siglo XIX. Aquí las Cortes de Cádiz fueron machacadas por Fernando VII y el trienio liberal por los 100.000 hijos de puta de San Luis; por lo que el papel “revolucionario” que desarrolló la burguesía en otros países aquí quedó anulado por la reacción de la aristocracia española. Esto ralentizó el desarrollo de las fuerzas productivas, pues el modelo feudal costó de arrancar para poder dar paso al régimen liberal y aún quedan despojos por todos lados en lo que hoy día se conoce como Reino de España, bajo monarquía parlamentaria.

Por la alianza como clase dominante de la aristocracia con la burguesía producto de la lenta industrialización y pequeñas compras del campo que aún anda concentrado en manos nobles. La burguesía surgiría en dicha industrialización, durante finales del XIX y principios del XX, y también por la compra de terrenos a la nobleza con las primeras reformas liberales del estado absolutista. Sin contradicciones profundas entre ambas clases, aunque las hubiera con el sector progresista de la burguesía, estas se alían para convertir a la aristocracia en alta burguesía y siempre con el alto clero de por medio como rémoras con la iglesia católica más potente del mundo tras el Vaticano.

España al ser un país tradicionalmente agrícola, la clase campesina era mayoritaria y las ideas anarcosindicalistas tuvieron más calado entre la población, ya que las tesis comunistas del momento enfocaban más el papel principal de la revolución en el proletariado industrial e ignoraron a España. Esta propagación del anarquismo fue el mayor problema de la clase aristocrática-burguesa española y el principal motivo de su unión, desembocando al final en las tesis del fascismo nacionalcatólico.

La propagación de las mismas por la famosa Barcelona del pistolerismo, el Consejo de Aragón durante la Guerra Civil, la predominancia de la CNT, FIJL, etc. y que seamos el único país donde una revolución anarquista vio la luz, son reflejo de que aquí en el campo y en la poca industria (sobre todo Cataluña, Madrid y Euskal-Herria) predominó siempre la lucha anarquista. La organización comunista era débil hasta la explosión de afiliación al PCE durante la Guerra Civil que controlaba el Ejército Popular.

Durante el golpe de estado contra la II República Burguesa (de carácter progresista en ese momento tras la reaccionaria CEDA) que dió lugar a la Guerra Civil española, se gestaron las bases ideológicas de la reacción de la clase dominante ya citada (aristocracia, burguesía conservadora y alto clero) contra las clases revolucionarias que se defendieron de ella (campesinado, proletariado y un poco de burguesía progresista). Se trata del último punto de inflexión en la lucha de clases de nuestro país, donde venció la clase dominante y tuvimos que soportar el privilegio de ser el único país donde el fascismo surgido del periodo de entreguerras triunfó.

Cuarenta años de fascismo nacionalcatólico, dura represión y una oposición donde solo estaba el PCE, resistencias independentistas y algún movimiento anarquista; desembocaron en una falsa transición donde por lo visto los fascistas de “toda la vida” se esfumaron y todo el mundo ya era demócrata. Importante destacar la colaboración del PCE con este lavado de cara del fascismo español, que continúa hasta hoy día controlando el poder judicial (leyes franquistas y Audiencia Nacional/Tribunal de Orden público), el ejecutivo/legislativo (PPSOE y derivados) y sobre todo el económico; donde la oligarquía franquista vinculada al ladrillo, el turismo, la energía, la ingeniería civil y las armas controla de facto nuestra economía. A esto se le suman los enchufismos en la administración de un alto componente de aristocracia obrera, pues se puede considerar que la misma gente que se hizo rica gracias a la legalidad del fascismo lo sigue siendo hoy con total normalidad y legalidad “democrática”.

si constitucion

Estos años también dejaron lo que se conoce como “herencia franquista”, que se refleja claramente en esos 10-11 millones de votantes fieles al PP.

El bloque soviético cae por sus contrarevoluciones y el miedo al comunismo desaparece, por lo que los estados keynesianos del norte, en puro jolgorio socialdemócrata, pierden su razón de ser. Nosotros jamás tuvimos un estado de este tipo, pero cuando se está proponiendo este modelo en nuestro país tras “superar” la transición, estas dejan de tener validez para la clase dominante internacional que disfruta de este capitalismo monopolista de Estado en el que vivimos, que muchos llaman “Nuevo Orden Mundial”.

Durante la democracia burguesa surgida del corazón del fascismo, se ha producido una occidentalización de nuestra sociedad sumado a una desindustrialización desde que entramos a la Unión Económica Europea y en la OTAN. La reacción fascista contra el liberalismo económico durante la dictadura, con su industria y banca nacional, han dado paso a la “modernización” del sector productivo y financiero, integrándose a los mercados internacionales como cualquier otra región dominada por el Imperio del dinero. No tenemos estructura económica coherente ni sostenible, nos afecta la inestabilidad propia de los mercados internacionales donde las inversiones vienen y van a su antojo porque el beneficio rápido es siempre lo que importa y el bienestar de la población es un tema secundario porque prima el lucro personal de la clase dominante como motor del sistema. Eso es España, una sucursal más del Capital pero que no se le puede considerar colonia, pues cuenta con una oligarquía imperialista propia que lleva décadas en profunda decadencia.

Metamos aquí la explosión de los autónomos con Felipe González por las altas tasas de paro durante la primera etapa de la desindustrialización, la ley de suelo/reforma laboral de Aznar como “solución” a lo mismo, el continuismo neoliberal en cada reforma del cobarde hipócrita de ZP y el destroce final de todo bien social del Estado por parte de la trotona de Pontevedra, digo Rajoy. Todo ha ido en la misma línea y nadie puede negarlo.

El euro, o la unión monetaria pero con separación de políticas fiscales. Es un engendro insostenible sin que se avance hacia la federación de los “Estados Unidos de Europa”, que es precisamente la intención actual desde Bruselas. Salirse de este engendro de manera controlada debería ser la principal reivindicación de toda organización política que plantee una situación de mejora para el país, pues es imposible toda promesa de mejora social sin recuperar nuestra soberanía monetaria.

La crisis sistémica que vivimos actualmente y que intentan camuflar como “crisis” a secas. No es otra cosa que una más de las crisis permanentes de un sistema no planificado de manera racional como es el capitalismo en su fase ulterior (imperialismo), siempre guiado por el caos productivo descontrolado, ineficiente y sobre todo derrochador. Un sistema el nuestro en donde nadie se para un segundo a planificar nada, más allá del resultado del ejercicio de la multinacional de turno o la siguiente invasión para controlar tal recurso natural o tal región geoestratégica. Pararse a pensar un poco que hacemos con nuestro maltratado planeta y hacia donde se dirige nuestra especie sin ir a la deriva, ya no sería capitalismo y su libre mercado sino socialismo y su planificación económica. Eso es precisamente lo que nadie nos dirá jamás por ningún medio de masas.

10º Posmodernismo ausente de toda verdad como esencia de la civilización occidental, de la que obviamente formamos parte aunque nos echemos la siesta.

 

Eso es todo, he intentado resumirlo lo máximo posible en un decálogo, por lo que si falta algo de importancia es por eso.

Salud.

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