Sobre el autor

Nací en París el 11 de marzo de 1987, pero me he criado entre dos barrios de Madrid —Aluche y Lavapiés— y desde hace poco vivo en la misma Barcelona.

Me considero un intento de escritor y mal economista. Pienso que el ansia por el conocimiento, la justicia, la ética, el disfrute y la cooperación es lo que debería mover nuestra sociedad, no la competitividad constante entre individuos, la posesión enfermiza, el beneficio privado, el apártate tú para ponerme yo y el consume como te digamos y calla. Sé que en esta época es difícil intentar ver todo esto como factible, al menos por ahora, pero uno nunca renunciará a la esperanza de empujar un futuro mejor con el pan mejor repartido.

Desde bien pequeñajo cuando pusieron un teclado ante mis manos he sido un enganchado de la tecnología y la red, ya que el revolucionario acceso a la información que trae consigo, acompañado de conocimiento si uno quiere, me ha beneficiado muchísimo como individuo. Me encanta viajar con simpleza, el senderismo, el trabajo manual, la buena comida, la apicultura, la navegación a vela, las reuniones de amigos y el jolgorio social en general, entre otras muchas cosas. Por otro lado disfruto del arte en todas sus expresiones pero no cometo el error de sobrevalorarlo o aceptar la dinámica actual del arte por el arte. Veo igual o mucho más importante que una gran obra literaria la construcción de un reactor de fusión, el diseño de un nuevo procesador cuántico o un mega proyecto internacional de colonización en la Luna. Me atraen especialmente la literatura, el cine, la música, la pintura, el cómic y el controvertido pero alucinante nuevo arte que son los videojuegos.

Por otro lado, y desde siempre, he sido un apasionado de la política, la economía, la filosofía, la historia, la química, la astrofísica y algunas otras ciencias. El existencialismo ateo, el juicio crítico para todo y el marxismo-leninismo dominan mis tendencias filosófico-políticas, rechazando a la par ese dogma tan impuesto de la paz y orden a toda costa aunque te mueras hambre bajo el libre mercado. No comparto esa neutralidad tan cómoda ante un mundo tan mal repartido como el nuestro, por lo que tomo partido por los desposeídos aunque me cierre puertas profesionales con ello. Tampoco creo en utopías políticas porque me he preocupado de componer mis sueños para que sean realizables, despreciando y combatiendo el nazi-fascismo, toda teocracia, el capitalismo en sentido amplio, la falsedad que supone la democracia burguesa, el conservadurismo modernote de educada sonrisa y precariedad, los chovinismos varios y la monarquía bobónica producto de la estafa que supuso la transición, entre muchos otros.

Por último, trato siempre de no caer en el tópico de pregonar mis opiniones como si fuesen la panacea mundial o creerme portador de la verdad absoluta para todo, pero como soy un bocazas tampoco tengo reparo alguno en confrontar o equivocarme para decir lo que creo, pienso y siento, aunque intuya de antemano que no gustará y me gane enemigos. Aún así soy bastante empático y dicen que bondadoso, por lo que trato de ayudar desinteresadamente a todo el que me lo pide, le conozca o no, por lo que haciendo balance vital suelo ganar en amigos. Contentar a todos es el secreto del fracaso, me dijo alguien hace mucho, y creo que se aproxima bastante a la realidad de esa porción de la vida.

Pues supongo que para empezar nada más, el resto ya queda en mis entradas del blog.

Salud a todos los que leáis esto y muchas gracias por gastar vuestro tiempo en visitar este blog.

Miguel G. Macho